Una bufanda gris lisa con el peso justo para mantener a raya el frío de verdad. Suave al contacto con el cuello, abrigada sin ser voluminosa, así que puede enrollarla dos veces y aun así moverse con libertad. Queda bien sobre un abrigo de lana en un paseo otoñal y también con un jersey y vaqueros al llevar a los niños al colegio. Discreta, clásica, la que buscará desde octubre en adelante.